Decir que las últimas horas han sido una locura en Twitter sería un eufemismo de primer orden, al fin y al cabo, cuando se acercaba el plazo arbitrario de Elon Musk para que los empleados de Twitter adoptaran la nueva visión o se quedaran por el camino, los empleados de la plataforma se marcharon en masa, incluido el equipo central de ingenieros, lo que hizo temer que la plaza mundial pudiera experimentar un cierre prolongado en las próximas horas.

Elon Musk había pedido a los empleados de Twitter que ofrecieran garantías por escrito antes de las 05:00 p.m. ET del 17 de noviembre de que adoptarían de todo corazón la visión de Twitter 2.0, lo que implicaba la adhesión a la cultura «extremadamente dura» de la empresa y «trabajar muchas horas a alta intensidad». Según Musk, los empleados que se negaran serían despedidos con sueldo durante tres meses.

Al acercarse el plazo de las 17:00 horas, todos los edificios de oficinas de la empresa se cerraron «temporalmente» y se suspendió el acceso a las tarjetas de identificación.

Esto se hizo necesario, ya que alrededor del 75 por ciento de los empleados de Twitter indicaron que preferirían abandonar la empresa antes que trabajar bajo las nuevas condiciones establecidas por Elon Musk, lo que hizo temer un sabotaje generalizado. Hay que tener en cuenta que la empresa ya despidió hace unas semanas a cerca del 50 por ciento de su plantilla anterior a la adquisición. La última oleada de dimisiones masivas ha debilitado considerablemente la capacidad de la empresa para mantener sus operaciones rutinarias.

Esto es doblemente importante, ya que están surgiendo informes de que todo el equipo central de ingenieros de la plataforma ha decidido marcharse, lo que hace temer por la estabilidad de la plataforma.

Mientras tanto, DownDetector destacó los crecientes casos de cortes. Desde entonces, estos informes han disminuido.

«SE DICE QUE ALGUNOS DE LOS EMPLEADOS DE TWITTER VUELVEN A LA SEDE DE TWITTER»

No obstante, hay indicios de que Elon Musk y sus principales partidarios en la empresa han conseguido atraer de nuevo al menos a algunos de los empleados que habían decidido marcharse.

Mientras el destino de la plaza mundial pende de un hilo, Elon Musk está haciendo lo que suele hacer muy bien: trolear.

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Por Netón

Apasionado de la tecnología, el hardware y los videojuegos. Capitán del pequeño barco que es El Refugio 101.